La capacidad de retener sólidos
depende del tamaño del hilo y del micraje del cartucho, permitiendo una
filtración eficiente de partículas desde 1 a 200 micras o más.
Un filtro hilado sirve para eliminar
partículas sólidas en suspensión y reducir la turbidez del agua. Se usa para
atrapar sedimentos como arena, lodo, arcilla y óxido, mejorando la claridad y
calidad del líquido. Es una técnica común en la purificación de agua,
especialmente como prefiltro antes de sistemas más complejos como la
ósmosis inversa o para tratamiento de agua de pozos y redes municipales.